Klar, una de las plataformas digitales más dinámicas del país, analiza la posibilidad de realizar una oferta pública inicial en México, en un contexto que, según su fundador y CEO, Stefan Möller, muestra mayor apetito por tecnológicas financieras mexicanas.

La señal no es menor. Hablar de OPI en el entorno actual implica algo más que ambición: supone confianza en la profundidad del mercado, en la narrativa de crecimiento y, sobre todo, en la capacidad de sostener métricas que resistan el escrutinio público.

Rumbo a la Convención Bancaria 2026, Möller fue claro: existe interés en los mercados públicos por compañías mexicanas, particularmente en sectores de alto crecimiento como tecnología financiera.

En sus palabras, hay espacio para que surjan representantes del sector tecnológico en bolsa. La fila aún no es larga. Y ahí radica la oportunidad.

México, pese a la volatilidad política y a la cautela global hacia mercados emergentes, mantiene atributos estructurales que resultan atractivos: tamaño de mercado, baja penetración financiera y una creciente digitalización. En ese tablero, Klar busca posicionarse como un referente tecnológico mexicano capaz de competir en el mercado público.

Sin embargo, la decisión no será precipitada. Como suele ocurrir en empresas con vocación de largo plazo, el “timing” dependerá del desarrollo del negocio y del entorno macroeconómico. Una OPI no es solo una meta; es una consecuencia de madurez operativa y estabilidad financiera.

 

Respaldo de capital con visión de largo plazo

Un punto clave en la narrativa de Klar es la calidad de su base de inversionistas. Möller subraya que la firma ha priorizado fondos con convicción de largo plazo en México, lo que ha permitido sostener el financiamiento incluso en momentos de incertidumbre.

Este matiz es relevante. En fintech, el capital paciente marca la diferencia entre crecimiento disciplinado y expansión desordenada. El hecho de que algunos inversionistas estén aumentando su exposición sugiere que ven en México una tesis estructural, no una apuesta táctica.

Para una eventual OPI, contar con accionistas ancla comprometidos con el país puede ser un diferenciador frente a emisoras con estructuras más volátiles.

Si el mercado público exige algo, es escala con rentabilidad potencial. Y ahí Klar está acelerando. Atualmente cuenta con cerca de 6 millones de clientes y proyecta sumar 2 millones adicionales durante 2026. Alcanzar 8 millones de usuarios la colocaría entre las plataformas digitales financieras de mayor crecimiento en México.

En ingresos, la compañía registró alrededor de MXN$ 500 millones en diciembre de 2025 y proyecta crecer 50% hasta aproximadamente MXN$ 750 millones mensuales hacia finales de 2026. De cumplirse, el salto consolidaría una trayectoria de crecimiento difícil de ignorar por analistas e inversionistas institucionales. El motor principal: crédito al consumo y nuevos productos financieros digitales.

 

Crédito: expansión agresiva, pero estratégica

La cartera de crédito al consumo cerró en torno a MXN$ 7,000 millones, con expectativa de crecer a entre MXN$ 11,000 y 12,000 millones en 2026. Es un aumento significativo que implica no solo colocación, sino gestión prudente de riesgo.

En paralelo, Klar avanza en financiamiento empresarial. Su cartera para empresas alcanzó MXN$ 300 millones en los primeros meses y la meta es escalarla a entre MXN$ 1,500 y 2,000 millones hacia finales de este año.

La lectura estratégica es clara: diversificación de ingresos y entrada en segmentos históricamente subatendidos por la banca tradicional. Para el mercado, esto puede traducirse en mayores oportunidades de margen, aunque también en mayor complejidad operativa.

 

Pymes, nearshoring y Plan México

El alineamiento con el Plan México añade una dimensión adicional. El financiamiento a pymes es uno de los grandes pendientes estructurales del sistema financiero nacional.

Con el impulso del nearshoring y la relocalización de cadenas productivas, el crédito a pequeñas y medianas empresas se vuelve un eje crítico del crecimiento económico. Klar ha sostenido conversaciones con autoridades federales en ese marco, reforzando su papel como actor complementario al sistema bancario tradicional.

La tecnología digital —según Möller— ha permitido reducir costos operativos y facilitar el acceso al crédito. Si el modelo logra escalar con calidad de cartera controlada, la narrativa ante inversionistas públicos podría ser potente: inclusión financiera con eficiencia tecnológica.

 

Rentabilidad y eficiencia: la señal que busca el mercado

Más allá del crecimiento en clientes y cartera, hay un dato que redefine el análisis: Klar alcanzó rentabilidad neta en 2024. En el universo fintech global, pocas compañías logran ese hito en etapas tempranas de expansión.

La firma reporta ingresos anualizados cercanos a USD 300 millones y una productividad por empleado superior a USD 1 millón al año, métricas que reflejan una estructura operativa eficiente y disciplinada. Sus costos de atención al cliente representan apenas una fracción de los que enfrentan los jugadores tradicionales, gracias a su arquitectura digital.

Este desempeño fue respaldado a inicios de 2025 con una nueva ronda de inversión por USD 190 millones, que valuó a la compañía en más de USD 800 millones, sujeta a aprobaciones regulatorias. Más allá del capital levantado, el mensaje es claro: el mercado privado sigue validando el modelo.

Para inversionistas públicos, estos elementos son determinantes. Crecimiento sin rentabilidad puede ser una promesa; crecimiento con eficiencia y disciplina financiera constituye una tesis de inversión más sólida.

Si Klar mantiene el ritmo en clientes, ingresos y cartera, y demuestra consistencia en la gestión del riesgo crediticio, podría convertirse en uno de los primeros casos relevantes de fintech mexicana en bolsa. Y si logra hacerlo, no solo transformará su propia historia. También podría marcar un precedente para el ecosistema tecnológico financiero mexicano ante los mercados de capitales.